Tomado de Boletín de Otraparte, N° 95 - Septiembre 23 de 2010
¿Estoy contento de que lo hayan matado? Sí. Y también estoy muy triste. (...) Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿no habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará, y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas.
Gonzalo Arango (1966)







