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Voto negativo del Senador Robledo en el ascenso de Santoyo

Sí, voy a ser muy breve y voy a recordarles a todos los congresistas que cuando uno sale elegido senador, queda con un sentimiento agridulce. De un lado produce alegría ganar y produce alegría sentir que muchos compatriotas lo escogen a uno como su vocero, pero la parte agria es que ingresa uno al grupo de los colombianos más desprestigiados y más desacreditados de Colombia. Le empiezan entonces a caer a uno las acusaciones de politiquero, de ratero, de corrupto, de badulaque, etc., etc.

Esa es, digamos, la realidad con la que nos tropezamos y yo les tengo que decir, senadoras y senadores, que a pesar de que ello, nunca ha sido mi estilo utilizar ese tipo de argumentos en el debate político. He sido bien cuidadoso, primero, defendiendo al Congreso como institución, y segundo, no maltratando a los colegas con argumentaciones de tipo moralista y cosas de ese estilo, porque pienso que no es la mejor manera de hacer política.

Pero con franqueza les digo, congresistas de la mayoría y congresistas de Colombia y colombianos, que hay días como éste en que a mí me asquea lo que sucede y me dan ganas como de coger la credencial de congresista y tirarla a la basura, porque decisiones como la que acaba de tomar aquí hoy la mayoría uribista, pero que van a sernos endilgadas a todos los aquí presentes, son de esas sobre las que muchos colombianos se despachan con todo tipo de frases duras contra el Congreso. Lo que ha sucedido hoy aquí, señoras y señores de la mayoría uribista, es a mi juicio una de esas decisiones que no tienen presentación ninguna manera, que son absolutamente desproporcionadas.

Aquí lo que se estaba decidiendo no era si el coronel Santoyo estaba condenado o no por algún delito, porque si hubiera sentencia en firme, pues estaría en la cárcel o quien sabe dónde y no podría ni siquiera tener la posibilidad de ser ascendido a general de la República. ¿Qué es lo que estábamos haciendo? Era un análisis político para establecer si era conveniente que una persona que había sido condenada por la Procuraduría y acusada de una falta gravísima, que había sido destituido de su cargo y después inhabilitado por la misma Procuraduría General de la Nación, debía ser respaldada por este Congreso para que manejara las armas de este país. De eso era de lo que estábamos hablando y la decisión que se toma, repito, me avergüenza como miembro del Congreso de Colombia.

Voy decir algo más, señora presidenta. Lo peor de todo es que el responsable con nombre propio de esta decisión se llama Álvaro Uribe Vélez, presidente de la República. Porque es clarísimo que si el coronel Santoyo no hubiera pertenecido al círculo íntimo del Presidente de la República, no hubiera sido su jefe de seguridad en la Casa de Nariño, esta situación que hoy estamos discutiendo aquí no se habría dado. Luego por donde uno lo mire, senadoras y senadores de Colombia, lo digo con toda franqueza y con todo dolor, hay días como este en que yo me avergüenzo de ser senador de la República.

Muchas gracias.

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