Declaración de la red nacional en democracia y paz
Las organizaciones miembros de la RED NACIONAL EN DEMOCRACIA Y PAZ, con presencia en 25 Departamentos del país y con un número de s
esenta instituciones asociadas, reunidas en asamblea general los días 22 y 23 de mayo del 2013 en el municipio de Granada Meta, luego de dos días de deliberaciones, donde el tema fundamental que nos concita es la socialización y articulación de los diversos esfuerzos e iniciativas de paz, que desde las regiones y los lugares más apartados del territorio nacional vienen adelantado las comunidades más vulneradas, como un aporte concreto a la superación del largo y cruento conflicto que vive el país desde hace más de cincuenta años y que ha cobrado más de cinco millones y medio de víctimas. Así mismo, diseñamos estrategias conjuntas para que estos esfuerzos se visibilicen y evidencien el anhelo de paz de los colombianos, por ello manifestamos que:
1. Saludamos los avances de la negociación para la terminación del conflicto armado que en la actualidad adelantan el gobierno nacional y la insurgencia de las FARC en La Habana – Cuba-; avance que se evidencia en el acuerdo sobre el primer punto de la agenda: el agrario (esperamos que asuntos todavía pendientes sean resueltos).
2. Consideramos pertinente que las organizaciones sociales, que son quienes en las más adversas condiciones del conflicto han persistido e insistido en la necesidad de la salida negociada al mismo, puedan expresarse en los escenarios de definición de la negociación.
3. Las apuestas e iniciativas de paz que desde las regiones han venido construyendo las organizaciones sociales y comunidades víctimas del conflicto deben ser conocidas por los negociadores y la ciudadanía en general, pues ellas constituyen una riqueza y patrimonio nacional y son acciones creativas de resistencia, de vida y paz frente a la guerra, que han logrado que en medio del horror de la misma, la esperanza no haya perdido su lugar.
4. Manifestamos nuestra profunda preocupación y rechazo a la locomotora minero energética, en continuidad con la política de concesiones desaforada del anterior gobierno. Las regalías irrisorias que se pregonan en nada compensan el desplazamiento producido y el rompimiento del tejido social; la perdida efectiva de soberanía, el desastre ecológico que se produce, conduciendonos a un no retorno en la riqueza de nuestro hábitat, de nuestras fuentes de agua y de la producción agropecuaria. El país debe pensar en el territorio que heredarán las nuevas generaciones, para administrarlo de manera responsable con políticas acordes al respeto a la naturaleza y sus habitantes.
5. Aspiramos a que el avance en la discusión del tema de tierras, uno de los detonantes del conflicto, se encamine a hacer justicia a los campesinos, mejorando las condiciones de acceso y aprovechamiento de la tierra a través de las Zonas de Reserva Campesina, el establecimiento de un Fondo suficiente de Tierras para los campesinos sin tierra y otros mecanismos que hagan posible una auténtica y sostenible Reforma Social Agraria.
6. Las iniciativas productivas campesinas deben reconocerse como procesos económicos asociativos que han contribuido a la superación de la pobreza, la resolución de las necesidades básicas de los más pobres y el emprendimiento comunitario, logrando tejer nuevos circuitos de intercambio y otros sistemas de producción posible, los mismos que se ven amenazados por las transnacionales, las políticas de libre mercado y el TLC.
7. Se requiere continuar de manera dinámica con el proceso de atención y restitución de los derechos de las víctimas, que no es otra cosa que el pleno reconocimiento de ciudadanía y, por tanto, el pleno acceso a los derechos constitucionales.
8. La Red Nacional en Democracia y Paz, está atenta a las conversaciones de La Habana y propone un espacio democrático, donde estas experiencias e iniciativas puedan ser socializadas.
Asamblea Red Nacional en Democracia y Paz
Granada Meta, mayo de 2013.






