Publicado en: http://www.cric-colombia.org/

Sin lugar a dudas, el paro cafetero que estamos viviendo en estos momentos en el país, no es más que una protesta social pacífica, justa y que se veía venir. Es un derecho que el Estado debe proteger en nombre de la garantía de la libertad de expresión frente a la difícil situación de miseria por la cual atraviesan los caficultores indígenas y campesinos del país.






