Panorama actual de la salud en Colombia, en la voz de una enfermera
Planeta Paz: ¿En qué proyectos ha participado conjuntamente con Planeta Paz?Janeth Damián: Inicialmente con el Movimiento Nacional por la Salud y la Seguridad social se empezó a ver la necesidad, desde que se creó la ley 100, que ése no era el derecho de las cosas, que realmente había que empezar a analizarla y mirar cómo iba a funcionar. Desde ahí fue cuando empezamos a trabajar con Planeta Paz.
Después nos volvimos a encontrar en otro espacio que fue todo lo de la crisis del hospital San Juan de Dios, ellos nos estuvieron apoyando con esta problemática en un comienzo. Y ahora nos reencontramos nuevamente trabajando con lo de la política pública de adultez. Realmente son tres espacios diferentes, pero que se enfocan en lo mismo, nuestra preocupación por todo el tema de derechos de la salud y el bienestar social.
P.P: Como miembro de la Asociación Nacional de Enfermeras ¿qué problemas identifica usted en cuanto a los derechos y garantías de los trabajadores del área de la salud?
J.D: Desde la asociación se ven muchísimas cosas porque tenemos un área de acción que cobija a todos los hospitales y todo lo que corresponde a la zona de Bogotá y Cundinamarca en cuanto a la parte de enfermería. Vemos cómo se maltrata a los trabajadores en los diferentes hospitales. Por ejemplo que no tengan derecho a asociarse, que no puedan exigir sus derechos, que ya hoy en día no se permite en algunas instituciones tener sillas y ésto es absurdo, porque somos humanos y ¿cómo no se puede cansar uno en una jornada de trabajo tan extensa y sentarse un rato siquiera mientras escribimos los informes de las historias clínicas? Tampoco tienen derecho a entrar al baño libremente porque se le contabiliza el tiempo a cada persona con un reloj como si fuéramos máquinas, y esto está pasando en varios hospitales como en Mederic.
También los problemas con el tipo de contratación, porque ahora es una contratación flexible a término fijo de uno o dos meses o por horas o por actividad realizada, entonces para un joven las expectativas son nulas, porque no pueden pensar en hacer un ahorro o comprar un carro o un apartamento porque son seguros los 3 meses de trabajo y ¿después qué?, ¿para qué se preparan haciendo postgrados o especializaciones si no se los van a valorar tampoco?, esto es un gran problema porque ahora para un joven las expectativas son nulas y para el resto de trabajadores las garantías son menores y los derechos se están recortando sustancial y progresivamente.
P.P: Desde su experiencia en el tema ¿cuándo considera usted que se agudizó la crisis en Colombia de la salud?
J.D: Realmente vemos que la crisis de la salud se agudizó a partir de la creación de la ley 100 del 93 que nos empezó a poner a cobrar todo por paquetes y todo teníamos que facturarlo. Todo era como si fuera un negocio y ya no era la salud un objetivo social sino únicamente cobre, cobre cobre, y qué empresa tenía derecho y cuál no.
Nosotros anteriormente mirábamos era simplemente: llegó un paciente con una patología X, hay que atenderlo, y hay que manejarlo con todo lo que se necesite... claramente teníamos la limitación de presupuesto, en medicamentos y muchas veces la limitación en elementos, ¡pero teníamos cómo hacerlo!, pero en estos momentos pues realmente cuando arrancó la ley 100 empezamos a ver la limitación de que todo tenía que ser por paquetes, entonces era un paquete de tal cosa para hacer una curación, un paquete de tal otra para otra cosa y se nos fueron desdibujando los programas y se nos fueron desdibujando las características de todo lo que estábamos haciendo...Se nos desdibujó en si lo que era el ser de nuestra profesión porque nosotras como enfermeras la profesión nuestra era hacia lo social.
P.P: Cuando habla usted de que se "desdibujó el ser de su profesión" con estas reformas a la salud, ¿a qué situaciones en especifico se refiere?
J.D: Por ejemplo, nosotras nunca habíamos pensado en cobrar, nosotras no colocábamos una inyección diciendo vale cinco mil pesos, vale siete mil, sino simplemente la colocábamos, lógicamente haciendo todo el protocolo y siguiendo todos los conductos que se debían seguir.
Lo otro que estábamos haciendo nosotras anteriormente era todo el trabajo de promoción y prevención y todo lo que tenía que ver con la educación a nivel de las familias en la parte de saneamiento básico, con la ley 100 eso de desdibujo totalmente y se habla mucho de los programas de promoción y prevención, pero se perdió lo de saneamiento básico, se perdió lo del seguimiento a las familias, las visitas domiciliarias, el enseñar a la gente a preparar ciertos alimentos... y las cosas fueron cambiando de esta manera, porque como estos programas no producían ingresos entonces les dejaron de poner atención. Pero esto no desdibujó únicamente el oficio de las enfermeras sino de todos los profesionales de la salud.
P.P: En este sentido ¿qué solución plantearía usted para el mejoramiento de la salud en el país?
J.D: A lo largo de todo este tiempo desde el Movimiento Nacional por la Salud y desde los diferentes grupos de trabajadores nosotros hemos visto que hay una necesidad, primero, de cambiar la ley 100 pero ahorita con los decretos de emergencia social, ya no estamos pensando en cambiarla ni en reformarla simplemente, sino en hacer un cambio total del modelo, donde se apunte hacia los principios como un derecho... cuando hablamos del derecho a la salud lo vemos como un negocio, una mercancía, algo adicional, pero ésta tiene conexidad con la vida y desde este punto de vista la salud tiene que ser entendida como un derecho fundamental, si no tengo salud no tengo posibilidad de hacer más nada ni de realizarme como persona.
Es por ésto que el cambio implica mirar la integralidad de la salud, porque salud no es solo bienestar físico sino el conjunto de cosas que nos rodean. También mirar la equidad de la salud, que nos cobije a todos, que sea de calidad y oportuna.
P.P: Respecto a los decretos de la emergencia social ¿qué problemas implicaría en el ámbito de la salud que éstos sean aplicados?
J.D: Con los decretos vemos con preocupación que se nos está quitando la autonomía, no solo al médico o al odontólogo como lo dicen los decretos, sino a todo el personal de salud, porque resulta que profesional es la terapista, profesional es la enfermera, profesional es la nutricionista y cada una tenemos un área donde nosotros damos indicaciones y solicitamos cosas de acuerdo a lo que vamos a hacer... yo como enfermera no puedo decirle al paciente que me traiga determinadas cremas o apósitos para hacerle la curación, a mí me los debe proporcionar la institución , yo no puedo recargarle esos gastos al paciente y tampoco puedo limitarme a simplemente utilizar un suero fisiológico, un poquito de isodine y una gasa, porque hay cosas que van mas allá....entonces cada uno tiene un criterio para manejar y evaluar a un paciente y eso va dentro de la autonomía y la ética profesional.
También nos ponen a producir como si fuéramos máquinas, como si fuéramos de un solo modelo, por un manual del cual no nos podemos salir y en donde nos sancionan por pedir algo más.
P.P: Para concluir ¿Cómo han sido estos años de lucha y cuál es la situación actual de los trabajadores del San Juan de Dios?
J.D: El caso de nosotros los trabajadores del San Juan de Dios es preocupante, llevamos diez años sin atención médica, sin salarios, se nos han muerto cincuenta compañeros ya más o menos por causas que hubiesen sido prevenibles porque muchos son canceres o diabetes, cosas que se pudieron haber prevenido en su momento, pero como no hemos tenido un manejo adecuado entonces pues realmente van progresando y acabando con la vida de muchos de nuestros compañeros.
A éso le sumamos que como trabajadores no se nos dio el respeto a lo que hicimos, a lo que hicimos como profesionales, pero sí estuvimos expuestos a toda la cantidad de riesgos que hay alrededor de un hospital como son físicos, químicos, biológicos, etc....entonces pues realmente llegamos a una altura de nuestras vidas donde pensamos ¿se justificó haber trabajado en el área de la salud? ¿se justificó haber dado mi vida entera cuando muchas veces nosotros rechazamos, por decirlo de alguna forma, a nuestras familias porque no teníamos en cuenta si eran cumpleaños, año nuevo, navidad, etc. y estábamos permanentemente en el hospital trabajando y entregándonos a gente que nos necesitaba, dejando nuestras familias a un lado? Hoy ponemos todo en una balanza y vemos tristemente que estos esfuerzos nunca se nos reconocieron, porque miramos que no tenemos ni con qué subsistir, somos madres cabeza de familias porque de los trabajadores del San Juan el 85% somos mujeres, tildadas en alguna época de terroristas, sin forma de conseguir otros trabajos debido a la estigmatización, al olvido y a nuestras edades.






